El pasado 25 de septiembre quedará marcado en rojo en el libro de recuerdos de nuestra formación. Cuando nos plantearon la oportunidad de formar parte de "La Flamenca", supimos de inmediato que no se trataba de una actuación más. Este proyecto, nacido con la ambiciosa y necesaria misión de reivindicar el valor de la música andaluza para acercarla a las nuevas generaciones, conectaba de lleno con la razón de ser de nuestra música. Como Agrupación, la idea de subirnos a las tablas del emblemático Auditorio de la Alameda en este contexto nos llenaba de una ilusión inmensa, pero también del compromiso de dar lo mejor de nosotros mismos.
La jornada comenzó horas antes de que las luces del escenario se encendieran. El cosquilleo en el estómago, el repaso a los instrumentos, la concentración y ese silencio compartido entre compañeros justo antes de formar... Cada detalle anticipaba una cita importante. Cuando por fin llegó nuestro momento y ocupamos las posiciones sobre las tablas del auditorio, el ambiente en el recinto era sencillamente espectacular. Bajo el cielo de septiembre y ante un recinto volcado, la perspectiva desde el escenario imponía y emocionaba a partes iguales.
Al primer golpe de baqueta y con la ruptura de los primeros acordes de Un Ángel te Consuela, todos los nervios se transformaron en pura entrega. La sonoridad de nuestros metales llenó cada rincón de la Alameda, arropada por una percusión constante, precisa y llena de pellizco. Adaptar y desplegar nuestra potencia melódica dentro de un marco festivo y divulgativo como el de "La Flamenca" fue un auténtico disfrute. Sentimos cómo nuestra música, nacida de la tradición, dialogaba perfectamente con la propuesta del festival, demostrando la versatilidad y la fuerza de la música cofrade en cualquier gran escenario.
Ver la respuesta del público desde el escenario fue, sin duda, el mayor regalo de la noche. Mirar al frente y encontrar a personas de todas las edades, nos reafirmó en la importancia de iniciativas como esta. Escuchar las ovaciones cerradas al término de cada interpretación nos puso la piel de gallina y nos recordó por qué pasamos tantas horas dedicadas a nuestra música.
Desde la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Despojado queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a la organización de "La Flamenca" por apostar con tanta valentía por la música con sello andaluz y por contar con nuestra formación para este gran espectáculo. Del mismo modo, nuestro reconocimiento eterno va para el pueblo de Jaén y para todos los que os acercasteis al Auditorio de la Alameda para arroparnos con vuestro cariño y vuestros aplausos.
Nos volvemos a casa con el corazón lleno, el orgullo de haber representado a nuestra ciudad y la certeza de que, mientras haya pasión y ganas de defender lo nuestro, la música seguirá sonando más viva que nunca. ¡Gracias por hacerlo posible junto a nosotros!

